Una pandemia, o como dirían algunos reporteros, “una pandemia mundial”, vino a descubrir nuestro verdadero YO.Y es que nos tomó de sorpresa y acabamos quedándonos en casa, con una persona a la que tal vez no conocíamos tanto: nosotros mismos.
Te comparto que para mí fue complicado. No es que no me conociera, sino que había enfocado los últimos años de mi vida a mi dimensión profesional, misma que estuve obligado a dejar de ejercer… al menos de la manera en que lo venía haciendo.
¿Qué me pasó?
Me pasó que me quedé sin el aspecto, para mí, más importante de la vida. Batallé por varias semanas, pero logré reencontrarme; identifiqué en mi interior a un nuevo ‘YO’, lleno de habilidades que no conocía… descubrí que me gustaba también disfrutar de una serie, una película interesante y que, de alguna forma, todo lo que había hecho en el pasado era parte de mí, pero no era todo lo que tenía. ¿Lo más importante? Si me lo permites, te lo explico después de tres sucesos que tuve durante la semana y que me ayudaron a confirmar que estoy reencontrándome.
Lo mejor de la semana…
#3: Cantar. Este viernes pasado tuve una transmisión en vivo por mi página de Facebook y, te lo digo desde el corazón, la disfruté muchísimo. La música ayudó a reencontrarme porque es algo que hago para mí… Claro: la tecnología ayuda a poder compartirlo, pero quiero decirte que al cantar despierto los sueños de mi niño interior y me siento pleno. Para mí, eso es estar en el camino del reencuentro.
#2: El reencuentro emocional. Haber creado este proyecto de 21 días de trabajo personal no me pareció un empleo. Fue algo que surgió repentinamente, producto del camino que estuvimos recorriendo durante estas semanas. Más de 20 personas han estado de acuerdo con que hace falta reencontrarse emocionalmente… y lo más importante es que lo que compartiremos nace desde nuestro corazón, desde nuestro propio reencuentro.
#1: el mensaje de mi amigo de papel. Al inicio de la semana recibí un video por parte de mi amigo Gabriel Rodríguez Peñaranda quien, desde Colombia y con sus 10 años de edad, leía una parte de mi libro “Amigos de papel” y, además, me dijo que lo estaba disfrutando. Su mensaje me llenó de alegría… descubrí lo importante que es escribir… y escribir lo que me gusta, pues si tengo la capacidad de tocar un corazón como el de Gabriel, todo ha valido la pena. Eso, amigos, para mí es reencuentro con mi esencia.
…y volviendo a mi proceso de reencuentro, lo más importante fue descubrir la capacidad que tengo para crear lo que deseo. A pesar de la discapacidad, y digo a pesar porque muchos así la ven, tengo la vida que deseo; seres maravillosos que me rodean, actividades que me encanta hacer, diversión al alcance de un botón… lo más importante de mi reencuentro, queridos amigos, es que me considero un hombre lleno de regalos… regalos que abro todos los días y que, sin duda, forman parte de mi nuevo ‘YO’. ¡Que la vida nos encuentre reencontrándonos!
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